• Manuel Arenilla Sáez

La gestión del riesgo en los ODS en el congreso del CLAD

El último post sobre el XXIV Congreso del CLAD en Buenos Aires el pasado noviembre aborda la cuestión sobre la gestión del riesgo, un aspecto que es preciso incorporar en los procesos de las políticas públicas, como cada vez ponen más de manifiesto los organismos internacionales, por ejemplo, la OCDE. En este caso se trató en el panel correspondiente la gestión del riesgo de desastres. Esta ha comenzado a tratarse en las agendas de gobierno como un proceso que conduce al planeamiento y la aplicación de políticas, estrategias, instrumentos y medidas que debe ser asumida por todos los sectores de la sociedad, especialmente en el marco de los ODS. En el panel se discutió sobre el diseño e implementación colaborativa entre la academia y los gobiernos para diseñar herramientas apropiadas frente al cambio climático en los casos de Argentina, Paraguay, México y España.


La primera ponencia presentó una matriz con la finalidad de diagnosticar y valorar la vinculación entre las normas, los discursos y las prácticas internacionales referentes a la adaptación al cambio climático y la gestión del riesgo de desastres en políticas y prácticas de gobernanza local desde el año 2015 a la actualidad. Esta matriz ha sido diseñada de manera colaborativa entre el ámbito académico y funcionarios de gobiernos locales. Las principales conclusiones fueron las siguientes: los gobiernos locales incorporan más rápidamente cambios a nivel discursivo y organizativo que en la implementación de proyectos específicos sobre gestión del riesgo; y las modificaciones en materia de gestión de riesgo se adoptan primero en la toma de decisiones centralizada en los gobiernos locales, para luego incorporarse a los procesos participativos que conducen a un enfoque de gobernanza.


La segunda ponencia trató sobre los mapas de riesgos de corrupción. Estos mapas de permiten la detección y la calibración de la ocurrencia de hechos de corrupción en los procesos gubernamentales y el diseño y ejecución de mecanismos correctores a partir de la información obtenida. La reacción gubernamental ante desastres, por la inversión en recursos económicos que ella implica, constituye una oportunidad propicia para la aparición de situaciones de nepotismo, malversación y otras situaciones delictivas. Por tanto, la detección de estos escenarios requiere la aplicación de sofisticadas metodologías que deberían incorporarse en los procesos de gestión del riesgo de desastres. En la ponencia, se comentaron cuáles son las ventajas y desventajas derivadas de esta novedosa estrategia anti-corrupción. Se concluyó señalando que los mapas de riesgo facilitan la anticipación colectiva y acordada de hechos de corrupción, a la vez que actúan como un desincentivo del comportamiento corrupto en todos los niveles de gobierno.


La siguiente ponencia abordó la planificación de territorios resilientes. Los efectos de los desastres pueden reducirse considerablemente si se tiene información fiable acerca de los riesgos, y, sobre todo, si se reducen las condiciones estructurales de vulnerabilidad ambiental, infraestructural, sociocultural, institucional y económica. Para reducir estas vulnerabilidades y evitar la construcción de nuevos riesgos es clave contar con una herramienta adecuada de análisis de riesgos. Se señaló que su aplicación es esencial en la construcción de territorios resilientes. La primera conclusión apuntó que es imperiosa la planeación del territorio considerando la variable del riesgo, siendo el enfoque de la gestión del riesgo de desastres un abordaje indispensable para atender esta problemática. La segunda se refirió a que para construir territorios resilientes es clave contar con una herramienta de análisis de riesgos.


La última ponencia siguió adentrándose en los mapas de riesgos, esta vez de desastres y desde la vertiente participativa en el caso del altiplano de Granada, España. Se mostró la importancia de la producción de mapas del riesgo de manera participativa que reflejen la percepción de la población para poder llevar a cabo acciones de prevención, reducción o mitigación de los riesgos, esto es, de procesos de desarrollo territorial que fortalezcan la gobernanza. A través de este tipo de cartografía se puede conocer la percepción del riesgo como punto de partida para gestionar los riesgos y encaminar el desarrollo sostenible involucrando a diversos actores en la gestión. Este trabajo refleja la importancia de la producción de mapas y en especial de mapas de tipo cualitativos para la toma de decisiones, la elaboración de políticas públicas y la gestión del riesgo de desastres, haciendo un aporte significativo al desarrollo de técnicas participativas. La principal conclusión aportada fue que a través de los mapas de riesgo se puede conocer la percepción de los diversos actores como punto de partida para gestionar el riesgo y encaminar el desarrollo sostenible involucrando a estos en su gestión.


Como conclusión del área temática «Modelos de gestión y políticas públicas en el marco de los ODS y la Agenda 2030» del congreso del CLAD, las variables institucionales y especialmente la capacidad de las Administraciones públicas no están siendo suficientemente atendidas por los distintos gobiernos, aunque, como se señaló en el primer post, hay muy buenas prácticas de las que aprender para acelerar la consecución de la Agenda 2030 y sus ODS.


Pueden encontrar los informes de relatoría de las áreas temáticas del último Congreso del CLAD aquí.


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